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El mes de mayo está dedicado a María en todo el mundo. También en toda la Iglesia panameña, la devoción a la Virgen ocupa un lugar muy especial. Ella siempre nos dirige y señala el camino hacia su Hijo Jesucristo, quien es nuestro Dios y Señor.

En nuestra parroquia del Verbo Divino se le venera mucho como la Madre del Verbo Encarnado. También todas las Capillas la veneran bajo diversas advocaciones como su patrona y protectora. Muchas personas con gran fe y devoción siguen rezando el Rosario e invocando su intercesión pidiendo por las intenciones de toda la Iglesia, por la paz en el mundo, como también por varias intenciones comunitarias, asuntos familiares y personales.

Durante muchos años, la parroquia ha mantenido la tradición de celebrar el último domingo de mayo una procesión especial, llamada la “Procesión de las Vírgenes”. ¿Por qué este nombre? Porque este día las comunidades de nuestras capillas, en una procesión, llevan su imagen de la Virgen, la que se venera allí de manera especial como patrona y protectora. La espiritualidad mariana es muy viva y profunda para muchas personas. 

También este año, a pesar de la lluvia, muchas personas peregrinaron hasta la iglesia parroquial, cantando y acompañando a la Virgen . Fue una celebración muy alegre. Una vez más todos experimentamos su cercanía y su amor maternal. Como nuestra mejor Madre, nos llevó al encuentro con su Hijo Jesucristo, presente en la Eucaristía, que celebramos juntos con gran fe, gozo y devoción.

Ahora, junto con Ella y con toda la Iglesia esperamos la solemnidad de Pentecostés.

¡Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros!